6/01/2012


Vengo de la escuela del qué se escapó del rebaño
a una montaña hasta el medio día que no correspondía
volver, con su serpiente y su lobo.
Todos tienen creencias y televisores de plasma,
zapatillas hipocalóricas y bufandas multicolores,
autos que ponen negro un poco el cielo
y que sumados enturbian el horizonte entero como si nada pasara;
dividendos de años que nadie asegura que vivirá…
Y crías por si acaso, en algún momento, el hombre se olvida
cómo se reproduce con semen y alcohol las ganas de emanciparse un poco.
Obligaciones tan feas como la palabra obligación.
¿en qué `planeta habito?
Flor germinada en la madera del antro,
pescado erguido que vuela en la ladera del vuelo,
ojos que brillan en la coincidencia del tópico
cuando el alma olvida que está en guerra con el capital.
Hoy me levanté con ganas de matar,
todas mis neuronas escapan a bordo de un verso.

4/18/2012

Un día, despertó y como que despertó
y se vio tan feliz qué nunca fue el mismo
y como que fue como algo mejor,
algo que estaba lleno de algo como pesadillas
pero que en el fondo eran algo así como sueños.
Y recordó que vivió muchas veces algo como amor.
Y tuvo algo así como una novia
a la cual amo con todo su corazón,
algo así como romeo y Julieta
pero sin mucho dinero,
algo sin mucha importancia
pero que importaba mucho,
algo un tanto idílico, algo súper común entre los cabros chicos…
Pero la amaba.
Entendió que la amaba (o algo así).
Una vez en la playa como que se casaron,
se pusieron algo así como ilusiones
pero que para ellos era un compromiso súper grande
algo así como un matrimonio…
Hasta el día de hoy él no entiende
como algo tan simbólico
para ella fue algo tan fácil de terminar
si eran casi algo así como esposos
e incluso fueron algo parecido a los papás…
Pero no tiene sentido darle vueltas a algo tan pequeño
a algo que morirá inevitablemente con ellos…

4/17/2012

algunas interrogantes en la noche


Por qué sin mal entre nosotros
las cosas no funcionaban,
si todos nos amábamos y matábamos
como leones asechando el último momento,
el descuido de los que ven flores
o tiburones que son imposibles de abrazar,
como caimanes que son de piedras verdes y duros
o simples hombres borrachos que le pegan a las mujeres?
Por qué todo mal termina
cuando por fin el pequeño dios logra cambiar la vida
con sus espirituosos jarabes
con su cannabis sativa
con su polvo de manjares?
Teníamos todo para ser felices, éramos pobres
poetas perdidos por paseos postreros
pérfidos personajes pasados por puntas
miedo jamás hubo en nuestro d i s c u r s o,
en nuestro deambular descalzos por el fuego
de la estupidez mundana y sus diarios en el kiosco de la esquina
de la rutina del enfermo tedio suicida,
de los laboratorios sin alquimia,
de los restoranes de medio pelo,
de las opiniones de las gallinas y los huracanes plebeyos.
Y no todo fue lágrimas ni vicio.
Siempre hubo unas carnes en la bracera,
Siempre hubo una fiesta y un baile alegre
que se extendían más allá de la noche
como burlándose del día de todas las ovejas vecinas.
Por qué si en ocasiones nos acostábamos los tres juntos
y soñábamos que todo era posible
en un océano calmo de surrealismo justo y lumbrero
(única puerta al cielo que no conocemos),
jugábamos a los amigos con abrazos y besos y recorríamos
lugares hermosos criticándolo todo a nuestro paso por el piso?
Por qué no contagiamos a un mundo por lo menos
con todo lo que poseíamos?
Por qué no seguimos la senda viva de hacernos dueños
de la propia vida?
por qué siempre miramos los sueños de los que tienen dueños?
por qué no nos escapamos juntos
a las montañas de Colombia o la selva del Orinoco
o a esos lugares en los que solo me fui a tomar fotografías?
Por qué no nos fuimos juntos queridas Lobitas
a construir una Roma con el nombre al revés?
A veces pienso en ti Soledad
toda tú eras un espejo un espejo del futuro,
a veces pienso en ti Zara, eras como electricidad en el fondo de una piscina.
A veces pensó en el azar y en la lucha cotidiana
en las banderas negras y rojas
en el sabor de todas mis hermanas.
Hoy, mientras mi esposa yace en el lecho esperándome
tranquila y hermosa como una primavera
un buen día
y todas esas cosas para las que el hombre existe
y un par de rubias estudiantes cenan a mi lado
en tanto escribo deshecho un poema desesperado,
las recuerdo como ímpetu, tan cándido acercarme a ustedes
que cuando estoy al lado vuelo como un hombre de pólvora mojada
entre las redes de los recuerdos que son el alimento del viejo soñador.

3/31/2012

Laindeseable


Consideraba cuatro pelos,

de tu cola

uno que quizá no llamaba mucho la atención,

el otro estaba en tu cabellera quemada

como un cerro de Renca en verano

cuando bajan los monos

a quinientos pesos.

El tercero estaba en tu cama

cuando se enojaba con su mujer y deseaba

descargarse

de dilemas propios de una formalidad difícil de asumir

para quien no ha viajado por los mundos

que son las diversas mujeres que ama el viajero.

El cuarto, era tu cuarto siempre desordenado

cual un cuchitril de pintor fracasado

que solamente lograba evocar el paisaje que nunca pintó,

el paisaje más bello, en su delirio etílico

que lo hacía fallecer cada vez que lloraba.

La verdad es que más no podrías haber sido.

A veces me robabas la comida

y no era ese el problema

pues lo peor era qué pensabas

que yo no sabía absolutamente nada

y me sonreías cada mañana

con la expresión de un payaso en una fotografía.

Si no me hubieses despreciado tanto

como yo a ti quizá

hubiésemos sido enemigos

y una energía nos ataría,

pero cuando miraba tus axilas

era una pereza mortal lo que veía en tu cara,

era la que me obligaba a escupirte

la verdad

con esa diplomacia característica de quien desea follar.

No servías para nada más.

Bien lo sabía también tu amante,

él entraba a escondidas por la ventana

era un gato roñoso que llenó de piojos mi casa

he incluso dejó en el baño su shampoo de cuasia

y cocinó omelette en las mañanas cuando yo partía a la cosecha.

A mí jamás me molestó la pobreza

salvo cuando te fumabas mi billetera

y después cacareabas contra un sistema injusto

que curiosamente resultó ser tu único maestro.

Decías cosas tan atrevidas como “yo soy sensible”

en circunstancias que tu cama parecía un iglú negro

empapado de grosería y música a volumen moderado.

Engañaste a un caracol del patio vecino

y lo volviste tu cómplice arruinando todas las flores

del jardín

infantil.

Pudiese decirse que eras una perra

pero ni siquiera eras amable ni meneabas el rabo,

podría haberse dicho que eras una víbora

pero en ti no había misterio ni elegancia ni poesía

por el contrario, pasabas tardes completas en un gimnasio

endureciendo tus brazos,

tus caderas y tu corazón

en un mar de hedonismo que te causaba confusiones homosexuales

que desembocaban en tu mismo cuerpo.

Tenías unas espaldas anchas como un marino sumiso

que salta al abordaje de una barcaza enemiga

en busca de cualquier bala. Y por eso estabas muerta

por dentro, igual a las manzanas agusanadas

que envenenaban

a las princesas que de cuando en vez me salvaban,

aunque consumieses “bebidas sanas”

bebidas que te mantenían atada a la nada

nada parecidas a los tragos que yo consumía,

para volar de la miseria que compartíamos

y que tú tanto criticabas, al verme

envidiosa desde el piso del infierno

de tus complejos vanos.

Yo a ti no te creo tus rezos ni tus ensalmos ni alabanzas.

Eres una peste que se engaña a si misma

para creer que todos son cuerpos para infectar

con tu triste veneno

y aún así te consideras perfecta.

3/19/2012


He robado un banco judío.
Raudamente huyo paranoico.
Los billetes que hurté aparecen y desaparecen en mis bolsillos.
Salto muros oscuros en ciudades periféricas
empero no son de apariencia urbana sino que más bien parecen
esas altas murallas de hormigón que hay entre las fronteras
de los países sudamericanos.
No sé bien si es a través de un teléfono o en persona
pero entretanto me introduzco en una mansión y robo ropa de marca,
unos zapatos caros y un sombrero alón,
alguien me recomienda que salga del país.


En eso, mientras me escondo de policías
y hombres sospechosos de ser perros de los ricos,
comienzo a creer que resulta descabellado atravesar la frontera hacía el Perú.
pues ya las fuerzas armadas me andan buscando
y evidentemente me cazaran al cruzar por la aduna.
Nuevamente ese alguien, no sé aún si es voz o persona,
me alienta a la decisión,
incluso recomendándome que mi viaje sea en avión
con destino a Cuba o a Europa.
Me dice que la P.D.I. demora 24 horas
en transmitir la información sobre los robos cometidos a sus pares…


Luego, aparezco en un lugar similar a la antigua calle principal de Quilicura.
Voy con Claudio.
Me siento muy bien, visto tal y como me gusta,
sin límites económicos; conversamos, le invito una cerveza.
Pasamos por fuera de unos locales en forma de arcos,
seguimos de largo unos pasos, nos devolvemos y entramos en un garito.


Veo a mucha gente comiendo y bebiendo en mesas cuadradas
muy próximas unas de otras.
Hay una mujer que me llama poderosamente la atención,
tiene grandes y brillantes ojos grises,
mas sé que son lentes de contacto,
está en una mesa llena de ensaladas rojas y verdes,
al parecer, con toda su familia.
Nos miramos un rato largo y todo terminó con la alarma del despertador.